Unas vacaciones o un viaje de varios días se asocian casi de forma automática con reservar un hotel. Antes quizá fuera el estándar, pero hoy las tendencias apuntan en una dirección algo diferente. A algunos viajeros (y a su presupuesto) los complejos hoteleros simplemente no les encajan. Por suerte, en la era de internet y de compartir, las opciones son mucho más generosas.
El fin justifica los medios

Apartamentos y hostales
La primera opción que te permitirá disfrutar de suficiente comodidad, pero al mismo tiempo evitar el clásico hotel, son los apartamentos independientes. Puedes encontrarlos, por ejemplo, en la web Booking.com o simplemente introduciendo la búsqueda en cualquier motor de internet. Por lo general, se trata de una estancia con cocina equipada y baño, donde tú eres tu propio dueño. La limpieza, cocinar y el resto de los servicios dependen únicamente de ti. Aun así, sigue siendo una alternativa relativamente cara, sobre todo en comparación con algunas de las opciones que mencionamos a continuación. Tampoco tienes por qué temer a los hostales o albergues. Se trata de alojamientos bastante económicos, a menudo con habitaciones compartidas, en los que no cabe esperar grandes lujos. No obstante, en la inmensa mayoría de los casos no hay que preocuparse por la suciedad ni por visitantes indeseados como chinches u otros insectos. La ventaja indiscutible (a cambio de prescindir de ciertas comodidades) es, además de su bajo precio, la oportunidad de conocer a personas interesantes. Todo depende, por supuesto, del establecimiento en concreto y de tus necesidades o requisitos a los que no quieras renunciar (como conexión a internet, desayuno, baño privado, habitaciones exclusivas para hombres o mujeres, etcétera). Puedes encontrar tu opción ideal en Hostelworld.com o en HostelBookers.com.
Airbnb
Una habitación, piso o casa que su propietario no utiliza en ese momento puede alquilarse o dejarse vacía. ¡Pero eso sería una lástima! De eso mismo están convencidos los fundadores de Airbnb, un servicio que conecta a propietarios de inmuebles con viajeros que buscan un lugar donde dormir durante unos días o semanas. Esta opción resulta especialmente útil si planeas pasar bastante tiempo en una ciudad; concretamente, un periodo que en un hotel convencional resultaría muy costoso, pero que al mismo tiempo es demasiado corto como para alquilar una vivienda tradicional. ¿Y cómo funciona todo? Muy fácil. En el portal Airbnb.com introduces tus preferencias y luego solo tienes que elegir la oferta más atractiva. Contactas con el anfitrión directamente a través del formulario de la página web y el pago también se realiza online. A la hora de elegir, puedes guiarte sobre todo por el precio y las opiniones de los usuarios. Puede ser un alojamiento compartido o entero, aunque en ningún caso debes esperar servicios hoteleros. En realidad te alojas en la casa de alguien (a menudo los dueños tienen allí muchas pertenencias personales), por lo que debes afrontar este servicio como si durmieras en casa de unos conocidos. Algunos anfitriones se encuentran en la otra punta del mundo (para la entrega de llaves envían a una persona autorizada o te indican su escondite secreto), mientras que a otros les encantará recibirte en persona e incluso enseñarte la ciudad. 
Couchsurfing
Otra opción con un toque algo más alternativo para pernoctar en algún sitio sin necesidad de pagar hotel, idónea sobre todo para quienes viajan en solitario, es el couchsurfing. Como su propio nombre indica, simplemente duermes en el sofá de alguien. Para buscar puedes utilizar el portal especializado Couchsurfing.com o consultar en algún grupo de Facebook y acordarlo por tu cuenta. El couchsurfing puede ser una forma fantástica de hacer amigos y encontrar guías en países y ciudades extranjeras, aunque al mismo tiempo conviene ser cauto. Al fin y al cabo, vas a instalarte en el sofá de una persona a la que ves por primera vez en tu vida. Pero tu anfitrión también debe confiar en ti, así que en realidad ambos estáis en el mismo barco. Una vez más, vale la pena fijarse en las referencias e intercambiar antes algunos mensajes con el anfitrión. 
Bajo tu propia responsabilidad
- Camping: ideal sobre todo en los meses de verano
- Medios de transporte: viajar de noche en tren o autobús resuelve de forma sencilla el problema de dónde pernoctar
- Simplemente autoinvítate a casa de alguien: puedes inspirarte, por ejemplo, en el conocido viajero Ladislav Zibura, quien en sus travesías aprendió a aprovechar con brillantez la hospitalidad de los lugareños
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