Aunque la ilusión de los primeros días de colegio que vivías de pequeño probablemente ya haya quedado atrás, incluso tras cruzar el umbral imaginario de la edad adulta, muchos volvemos en septiembre a las aulas; más concretamente, a los paraninfos y salas de conferencias.
Para la mayoría de los estudiantes, la universidad significa estar en constante movimiento y llevar parte de la vida siempre metida en una mochila u otro equipaje. ¿Cómo puedes hacer más fáciles los traslados de casa a la residencia o al piso compartido, así como la propia vida estudiantil? Los siguientes consejos te pueden venir muy bien.
Elige el equipaje adecuado
Que viajes con maleta, bolsa o una mochila grande depende sobre todo de tus preferencias, pero también deberías tener en cuenta lo que transportas en el equipaje. Si no quieres arruinar horas de trabajo de tu madre, que te ha planchado todas las camisas con esmero, será mejor que las coloques bien dobladas en una maleta. Esta, si además lleva ruedas, también te ahorrará mucho esfuerzo. Hay que reconocer que la maleta es, de todas las opciones posibles, la más estilosa en cierto modo. Por otra parte, en un vagón de tren o en un autobús abarrotado puede llegar a ser un estorbo.
Las bolsas de viaje son ideales sobre todo para deportistas que no prestan demasiada atención a la estética y tienen suficiente con un par de zapatillas y unas pocas prendas de ropa. Su ventaja es la versatilidad: puedes usarla fácilmente también para entrenar o para ir al gimnasio. Sus principales inconvenientes son la carga asimétrica que ejerce sobre tu columna y su incapacidad para mantener una forma fija.
Si vuelves de casa equipado con las delicias de la cocina casera, lo más probable es que lo que mejor te funcione sea una mochila grande o una mochila de trekking. Si colocas los táperes y tarros con comida con maña en la mochila y los proteges con las prendas más suaves de tu equipaje, reducirás al mínimo el riesgo de vuelco o derrame. Y como una mochila llena de comida pesa lo suyo, sin duda agradecerás la posibilidad de repartir el peso entre ambos hombros e incluso hacia la pelvis mediante el cinturón lumbar.
El portátil entre algodones
Al elegir el equipaje, no te olvides del imprescindible compartimento para el portátil, sin el cual la mayoría de los estudiantes se sentirían perdidos. Si lo prefieres, puedes equipar tu ordenador portátil directamente con una funda independiente o incluso regalarle un maletín propio, que también te servirá como bolso o bolsa para diversos objetos pequeños que necesitas tener siempre a mano.
Una solución muy práctica es hacerte directamente con una mochila para portátil de estilo universitario, que también aprovecharás para ir a clase. Puedes llevártela a casa (si viajas con bolsa o maleta) o dejarla en la residencia (si tu espalda ya está ocupada por la mochila de trekking). Al hacer el equipaje, asegúrate también de llevar todos los cargadores y demás accesorios tecnológicos imprescindibles.
Preparar la comida ahorra dinero y salud
Aunque la vida estudiantil es muy ajetreada y a menudo tienta a recurrir a la comida rápida y a cafeterías, si no quieres gastarte una fortuna en comer, vale la pena que encuentres un momento para hacer una buena compra. Sal a explorar los pasillos del supermercado equipado con tu propia bolsa plegable, y si eres un verdadero sibarita y quieres disfrutar de tus tentempiés caseros con todas las de la ley, hazte también con una bolsa portaalimentos específica. La comida que te llevas de casa no solo es más barata, sino que está preparada a tu gusto, por lo que no tendrás que estremecerte pensando qué llevará realmente ese sándwich comprado por dos duros en el bar.
¡Consejo!: Añade siempre a tu tentempié un puñado de frutos secos o semillas. Gracias a sus grasas saludables, te saciarán y favorecerán el rendimiento cerebral. No te olvides tampoco de la fruta y verdura fresca.
Igual de importante es la hidratación. Cada persona debería beber unos 40 ml de líquido por cada kilo de peso corporal. Lo más adecuado son las bebidas sin azúcar: alterna agua sin gas con infusiones de hierbas y frutas, intercalando de vez en cuando agua mineral. Además, puedes gestionar tu hidratación de forma inteligente y consciente: comprando una botella de calidad ahorras dinero, salud y medio ambiente. Son fáciles de rellenar y limpiar y, gracias a su gran resistencia, te durarán muchísimo tiempo. Cuando haga más frío, te vendrá muy bien también un termo, que mantendrá caliente tu té o café durante varias horas.
Consejos prácticos para terminar
Con el inicio del cuatrimestre, no olvides tramitar todos los certificados, carnets y descuentos de transporte necesarios. Para poner orden entre tantas tarjetas y tenerlo todo a la vista, hazte con un práctico portadocumentos.
Aquellos que en plena «era digital» aún utilicéis de vez en cuando material de escritura, sin duda agradeceréis un práctico estuche, que no tiene por qué parecerse al que recuerdas del colegio de primaria. Hay modelos universales y elegantes con un uso muy polivalente.
Y si tienes el sueño ligero, en la residencia o en el piso compartido te vendrán genial un antifaz y tapones para los oídos. Puede que te parezca exagerado, pero verás que a la primera fiesta universitaria antes de un examen decisivo o cuando descubras que tu compañero de piso ronca como un oso, considerarás esta idea sencillamente brillante.
¡Deseamos a todos los universitarios no solo noches de fiesta memorables, sino también muchos éxitos académicos! Fuente de la imagen de portada: pexels.com



